Cuántas horas debe filtrar una piscina en verano

No existe una cifra única válida para todas las piscinas: las horas de filtración dependen de la temperatura del agua, del volumen y de cuánta gente se baña. Hay una regla de partida sencilla y varias formas de afinarla según tu caso.
La regla más usada: temperatura del agua entre dos
La forma más extendida de calcular las horas de filtración es dividir entre dos la temperatura del agua en grados. Si el agua está a 28 °C, la bomba debería trabajar unas 14 horas al día; si baja a 24 °C, bastan unas 12. Es una regla práctica muy repetida entre mantenedores de piscinas, no una fórmula exacta: parte de la idea de que, con el agua más caliente, las algas y las bacterias se reproducen más rápido y hace falta más tiempo de filtración para compensarlo.
Tómala como punto de partida, no como un dato cerrado. Una piscina con poco uso y buena sombra puede ir sobrada con algo menos; una muy soleada, con muchos bañistas o rodeada de árboles necesitará más horas aunque el termómetro marque lo mismo.
Ajusta según el volumen y la cantidad de bañistas
El otro criterio que debe entrar en la cuenta es la renovación del agua: cuanto mayor es el volumen de la piscina, más tarda la bomba en hacer pasar toda el agua por el filtro. Como referencia orientativa:
| Volumen aproximado | Uso normal | Uso intenso o mucho calor |
|---|---|---|
| Hasta 30 m³ (piscina pequeña o desmontable grande) | 6-8 h | 8-10 h |
| 30-60 m³ (piscina familiar tipo) | 8-10 h | 10-12 h |
| 60-100 m³ | 10-12 h | 12-14 h |
| Más de 100 m³ | 12-14 h | 14-16 h |
Son rangos orientativos, no una tabla cerrada. Lo que de verdad mueve la aguja no es solo el volumen, sino el número de bañistas: una jornada con visitas, una fiesta o una tarde con todo el vecindario en el agua ensucia mucho más que el mismo volumen con dos personas dándose un baño corto. Después de un uso así, o tras una tormenta con arrastre de tierra y hojas, conviene alargar la filtración uno o dos días hasta que el agua recupere su aspecto habitual. Si usas una cubierta buena parte del día, puedes moverte en la parte baja de estos rangos; en cambio, nunca conviene bajar de 4-5 horas diarias en pleno verano, ni siquiera con la piscina prácticamente sin usar, porque el agua parada favorece las algas aunque el cloro esté en su rango.
¿De día, de noche o repartido en dos tramos?
Filtrar durante el día tiene sentido porque coincide con las horas de más luz solar, que es cuando el cloro se degrada más rápido y las algas encuentran mejores condiciones: mantener el agua en movimiento en ese tramo ayuda a que el desinfectante llegue a todos los rincones. Filtrar de noche, en cambio, suele coincidir con una tarifa eléctrica más barata y con una piscina sin bañistas, así que el sistema trabaja sin la suciedad que aportan los usuarios en ese momento.
En la práctica, a la mayoría de piscinas domésticas les funciona bien repartir las horas en dos tramos: uno a mediodía o primera hora de la tarde, cuando hay más sol y más uso, y otro de madrugada aprovechando la tarifa más económica. Por ejemplo, para un total de 10 horas: seis entre las 12:00 y las 18:00, y cuatro de madrugada. Un programador horario permite fijar varios tramos sin tener que estar pendiente cada día.
Señales de que te estás quedando corto
Si las horas son insuficientes para tu piscina, el agua suele avisarlo antes de que el problema vaya a más:
- El agua pierde transparencia o se ve ligeramente velada, aunque el cloro libre esté en su rango habitual (0,5-2,0 mg/l).
- Aparecen zonas ásperas o algo resbaladizas en el fondo o en las esquinas: primer aviso de algas.
- El filtro llega a su presión de lavado mucho antes de lo habitual porque arrastra más suciedad de la que puede procesar en el tiempo que está en marcha.
- El agua tarda más de lo normal en aclararse después de una tarde con varios bañistas.
Antes de sumar horas a ciegas, comprueba que el filtro esté limpio y que la bomba mueva el caudal esperado: unas horas más con un filtro saturado o con aire en el circuito no sirven de mucho. Si el agua sigue turbia después de revisar esto, conviene mirar qué más puede estar fallando en qué revisar primero cuando el agua se pone turbia, y si tu filtro es de arena, comprobar cuándo tocó el último lavado a contracorriente.
Cómo programarlo sin disparar el consumo
Un programador horario evita depender de la memoria y permite dividir la filtración en los tramos que mejor encajen con tu tarifa eléctrica. Con una bomba de velocidad fija, fija el número de horas según los criterios anteriores y revisa la programación cada pocas semanas a medida que suba o baje la temperatura del agua.
Con una bomba de velocidad variable tienes más margen: puedes filtrar más horas al día a velocidad baja en lugar de menos horas a máxima potencia. El caudal se reduce, el ruido y el desgaste también, y el consumo eléctrico suele bajar de forma notable frente a una bomba de velocidad única funcionando el mismo número de horas. Reserva la velocidad alta para el lavado del filtro o para momentos puntuales de mucha suciedad, y usa velocidades bajas para la filtración de mantenimiento diaria.
Limpiar el filtro con regularidad también repercute en la factura: uno sucio obliga a la bomba a esforzarse más para mover el mismo caudal, consume más energía y filtra peor. Revisar qué tipo de filtro tienes y cómo mantenerlo es tan importante como acertar con las horas.